¡Hola! ¿Cómo has estado? ¿Te acuerdas de mí? ¿Sí? ¿No? Bueno te diré. Soy la chica, es decir, fui aquella chica que dio la vida por su amiga, aquella que murió en un trágico accidente, aquella que dejo atrás a la raza humana... aquella que se convirtió en una vampiro.
¿Te preguntas que hago aquí de nuevo? Aunque lo analizo y lo razono no se con exactitud la respuesta; tal vez una de las razones sea que mi dulce y cruel conciencia no me permite dejar las cosas a medias.
¿En qué nos quedamos la última vez?
Abrí mis ojos lenta y pausadamente, parpadeé varias veces, me sentí algo mareada, todo era oscuro y solo había una vela a un lado mío. ¿el infierno? No, claro que no. Cuando por fin desperté completamente note que estaba en una gran habitación, quizá fue un error haber despertado porque fue ahí donde dio principio a mi nueva vida, por así decirlo.

Sentí el palpitar de mi corazón, cosa que me decía que aun estaba viva o eso quise imaginar. Suspire. En segundos, mi corazón empezó a acelerarse, mi garganta estaba totalmente seca y en mi pecho un terrible y sofocante dolor... una sed inmensa inundo mi cuerpo. Pero ni la propia agua la podría calmar, eso lo sabia claramente, no sé cómo, pero lo sabía.
Me levante desesperada, apretaba con todas mis fuerzas las sabanas y los muñecos que estaban ahí. Comencé a dar vueltas como loca por toda la habitación, el dolor en mi pecho se hizo más intenso que no lo soporte y me tire al piso, empecé a retorcerme por el dolor, a gritar y a respirar más profundamente.

El estaba ahí. Me observaba desde una esquina, se reía y a la vez se mostraba interesado en mi dolor. él empujo a un joven de no más de 23 años hacia mí. Yo le mire directo a los ojos como pidiéndole piedad. Sin pronunciar ninguna palabra el me decía: "hazlo de una buena vez".
El dolor en mi pecho se apodero de mí, me abalance sobre el joven que parecía ebrio, clave mis colmillos en su cuello y empecé a succionar. Un leve gemido salió de sus labios. Esa sangre tibia calmaba mi sed, era una sangre magnifica.
Yo quería seguir bebiendo de ese joven pero Lestat me aparto de el. Me dijo que no me aferrara a ese joven en la muerte porque entonces me arrastraría a ella. Mire el cadáver de ese joven, lo contemple por un lapso de cinco minutos, no me causo ningún remordimiento ni sentimiento verlo ahí bañado en sangre, sangre que pareció vino.

Lestat estaba orgulloso de mí, y se presento con una galantería y arrogancia muy características de él. Me conto como llegue ahí; yo ni siquiera recordaba mi nombre ni nada, lo que me sorprendió fue que dijo que yo llevaba 50 años dormida en aquella cama. No entro en detalles pero a su modo me explico lo que yo era ahora.
A partir de ese día el se convirtió en mi única compañía, yo creí que los vampiros eran aves solitarias, pero humanos o vampiros todos necesitamos de alguna compañía. Se convirtió en mi amante, en mi madre y mi padre, y yo seré suya eternamente, porque él me hizo lo que soy.
Junto a el recorrí parte del mundo. Visite Londres, nueva Orleans, parís, Tokio, nueva york y muchos lugares más, el se encargo de que aprendiera diferentes idiomas e hizo lo que en vida, mis padres nunca hicieron: cuidarme, educarme y amarme.

Lestat solía llamarme madeimoselle o pequeña dama, pero mi nombre... mi nombre no importa mucho por ahora. Y que me llamara así no me molestaba pues al fin y al cabo seguía teniendo el cuerpo de una niña de 14, mi rostro reflejaba un infantilismo capaz de engañar a cualquiera, una pureza capaz de desarmar al convicto más peligroso y una dulzura terriblemente encantadora. Me beneficie mucho de esos atributos, pues a la hora de ir por la cena era muy fácil engañar a cualquier persona que se me antojaba.

La mayor parte del tiempo me la pasaba leyendo, Lestat reunió una colección magnifica de libros de todos los países y de todos los tiempos... lo que mas leía era las historias que hablaban de la amistad, el detestaba que hiciera eso porque él decía que así revivía mis pasiones humanas, por ello varias veces oculto esos libros. Pero siempre creí que lo hacía por otra cosa.
En ocasiones cuando nadie nos observaba él se mostraba muy dulce conmigo y cumplió mis caprichos por muy difíciles que fueran. Me tenia encantada. Otras veces era muy duro y cruel. Pero aun así yo le amaba. Yo creía que los vampiros no podían verse en un espejo. Yo me mire y ahí estaba, pero a falta de un alma mis ojos se mostraban fríos, distantes y vacios... y no solo era a falta de alma, en verdad me hacía mucha falta algo o alguien.

Pasamos juntos 6 años desde que desperté. Cada año Lestat me regalaba cualquier cosa que se me antojase, este año fue diferente.
Había leído mucho sobre una ciudad del pacifico, visitamos sus puertos pero nos marchábamos en seguida, nunca nos quedamos allí, esta vez lo que quería era ir a ese lugar. El se molesto mucho en cuanto le dije, se negó rotundamente, yo me enoje aun mas, el siempre me hubo dado lo que yo quería y ahora ninguna de sus razones me convencían para desistir de mi idea. Deje de hablarle, de comer, le ignoraba e incluso le amenace con acabar con mi vida o irme muy lejos sin el. Como sea Lestat acepto.
(continuara)