POEMAS DE VAMPIROS....LESTAT

En mis sueños sigo abrazándola,
ángel, amante, madre.
Y en mis sueños beso sus labios,
amante, musa, hija.
Ella me dio la vida,
yo le di la muerte,
mi hermosa marquesa.
Y por la Senda del Diablo andábamos,
dos huérfanos, entonces, juntos.
¿Y oye ella mis himnos esta noche,
de Reyes y Reinas y antiguas verdades?
¿De votos quebrados y pesar?
¿ O sube por algún distante sendero
donde la poesía y la canción la puedan encontrar?
Regresa a mí, Gabrielle,
mi hermosa marquesa.
El castillo de la colina está en ruinas.
El pueblo, perdido bajo la nieve.
Pero tú eres mía para siempre.

Por la senda
del Vampiro Lestat
Intentando colocar en un collage coherente la abeja,
el macizo montañoso, la sombra de mi pata...
intentando acoplarlos, enlazados con un lógico,
vasto y resplandeciente molecular tejido de pensamientos
a través de toda sustancia...
Intentando decir que veo en todo lo que veo
el lugar donde la aguja empieza el tapiz,
pero, ahí, todo parece el todo y la parte.
Larga vida al globo del ojo y al corazón lúcido.

La leyenda de las gemelas
Dilo
en rítmica
continuidad.
Detalle a detalle,
las criaturas vivientes.
Dilo,
como es debido, el ritmo
sólido en la forma.
Mujer. Brazos levantados. Fruta sombría

La diosa Pandora
Una vez teníamos las palabras.
Buey y halcón. Arado.
Había claridad.
Salvajes como cuernos
curvos.
Vivíamos en estancias de roca.
Colgábamos nuestro pelo de las ventanas y por él subían los hombres.
Un jardín tras las orejas, los rizos.
En cada colina, un rey
de esa colina. Por la noche se tiraba de los hilos
de los tapices. Los hombres desenmarañados gritaban.
Todas las lunas se revelaban. Teníamos las palabras.
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